Archivo de Abril de 2006

El camino del guerrero

El espíritu samurai en la sociedad japonesa

En 1970 Yukio Mishima, uno de los pilares de la literatura japonesa, escribe con sangre su obra póstuma. En aquel trágico episodio dentro del cuartel militar, cuando ante la vista de todos ejecuta con total precisión el ritual del suppuku o harakiri. Más allá de su ideología política, nadie puede negar que fue fiel a sus principios, entregando su vida como mensaje a esa sociedad. Según él, vacía de espíritu, a la cual había que devolver su dignidad y morir haciéndolo.

Sin duda hay vestigios del Japón feudal en el comportamiento de este pueblo. El sentido del deber es algo que todavía sigue vivo y esto lo podemos comprobar en nuestros lugares de trabajo. Nadie abandona su puesto en tanto no haya terminado la labor del día, rigurosamente planificada con antelación. Aún a disgusto es regla general hacerlo y la mayoría cumple con esta imposición social. Esta simbiosis del empleado con su empresa la podríamos comparar a la que existía entre el samurai y la nobleza a la cual servía. Salvando el contexto histórico y social, hay una obligación implícita que va más allá de la propia voluntad. Ni siquiera la modernidad pudo con la férrea moral heredada de los antiguos guerreros. Hasta Internet es testigo de los pactos suicidas entre japoneses que ven ético morir en determinadas circunstancias.

Yendo un poco más atrás en el tiempo, creo que los pilotos suicidas de la fuerza aérea imperial son todo un símbolo. Respecto al accionar de estos mártires, para algunos pudo ser una actitud irracional y cargada de fanatismo, pero esta cultura tiene códigos diferentes a los nuestros, ellos creyeron en sus superiores y de verdad sentían un profundo amor por su patria. Jóvenes de entre 17 y 35 años, pilotos militares y civiles que se enrolaron voluntariamente en los escuadrones kamikaze a fines de la segunda guerra mundial, cuando el ejército imperial estaba en clara desventaja frente al poderío aliado. Quizá un manotazo de ahogado, pero acto heroico al fin, y de una absoluta nobleza.

Si bien la extrema derecha los ha utilizado como estandarte y esto los cubre de cierta imagen negativa, cada uno de estos pilotos fue un ser humano como cualquiera de nosotros, con las mismas ganas de vivir, pero con una valoración de la responsabilidad distinta a la nuestra. Si leemos algunas de las cartas que han dejado como documento testimonial de la época, podemos ver que en ellos no había nada extraño al pensamiento de los jóvenes de su generación.

Tiernas almas que como viento divino partieron, por la senda que los antiguos guerreros trazaron y que llega aún hasta nuestros días.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Trenes del Japón rural

Los contrastes de este país me siguen sorprendiendo. La primera vez que vi uno de los trenes que circula por mi ciudad no pude hacer otra cosa que reírme a carcajadas. Después de viajar en el Shinkansen, el tren de alta velocidad, abordar esta reliquia, y digo reliquia para no decir cascajo, fue como entrar en el túnel del tiempo.

Trenes Japón Rural

Cuenta con un solo vagón que es al mismo tiempo locomotora, algo así como un autobús sobre rieles. Me han dicho que esta línea ferroviaria sirvió, antes de ser reciclada como transporte público, para trasladar a los mineros hasta sus lugares de trabajo.

Como no cuenta con muchos usuarios, brinda también servicios turísticos que son utilizados en forma habitual por jubilados. Los pasajeros regulares son estudiantes que todavía no pueden obtener su licencia de conducir.

Esta ciudad no está tan alejada de Tokio, apenas dos horas en tren expreso la separan de la metrópoli. Sin embargo, la realidad del Japón rural muestra una marcada diferencia con la modernidad de las grandes urbes. En estos parajes, se vive a otro ritmo y de espaldas a la avanzada tecnología que reina en otros puntos del archipiélago.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Japón, NEET y Freeters

La rebelión silenciosa

Buscando información sobre el fenómeno NEET (Not in Employment, Education or Training) que es uno de los problemas sociales que tiene Japón, encontré un artículo del cual extraje el siguiente párrafo:

Akira Takanashi, profesor emérito de la Universidad de Shinshu y antiguo presidente del Consejo de Empleo del gobierno, comentaba: “El fenómeno de los NEET es una rebelión silenciosa de los jóvenes contra la sociedad. Si las revueltas universitarias de los 60 y los 70 del siglo pasado eran una forma consciente de protesta, la característica del fenómeno de los NEET es su carácter inconsciente e involuntario”. Y proseguía: “La sociedad, incluidos los sectores empresariales y los de la enseñanza, es la responsable de la aparición del fenómeno de los NEET. Las escuelas no ofrecen ningún tipo de información sobre empleo y educación ocupacional”.

Los NEET son un caso patológico, estas personas están incapacitadas para interactuar con la sociedad, no es que no quieran trabajar, sino que no pueden hacerlo.

Si los NEET son la rebelión silenciosa como dice el profesor Takanashi, los “freeters” son la parte activa de esta rebelión, diciendo a la sociedad: “Metanse el empleo vitalicio en el culo, ya estamos cansados de trabajar como máquinas, somos seres humanos y queremos vivir como tales”.

La preocupación del gobierno no está centrada en el individuo, sean NEET o freeters, sino en el aspecto económico. Los NEET no aportan nada porque no trabajan, y los freeters muy poco ya que trabajan pocas horas en empleos eventuales.

Los informes oficiales me dan a entender que el individuo en esta sociedad directamente no existe, lo que ellos llaman problema social lo tenemos que entender como problema económico. Los NEET son un grave problema social, es un grupo que está sufriendo su incapacidad para integrarse, más allá de lo que el estado no recaude en impuestos.

Los cuanto a los “freeters” no los veo como un problema, hasta diría que son parte de una solución. Creo que las empresas tendrían que replantear su sistema laboral, haciéndolo más flexible para esta generación que no quiere dedicar su vida solo al trabajo.

En definitiva, ser “freeter” o trabajador independiente, es una opción válida dentro de esta sociedad. O como dije antes, parte de la solución a la vida miserable que nos propone el gobierno y las grandes empresas.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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