Archivo de Junio de 2006

Cerezo en flor

En esta covacha que hoy es mi hogar, en un pequeño pueblo rodeado de montañas, dentro de una ciudad que sólo conocen sus habitantes, me encuentro descansando después de haber cumplido con el insulso ritual del Hanami.

No fue desagradable la experiencia, pero como buen extranjero, todavía no logro entrar en trance como hacen los nativos todos los años, al contemplar con tanto regocijo al cerezo en flor.

Mientras un individuo más borracho que contento practicaba una extraña danza cuyo origen ni él debe conocer, me lamentaba no poder entrar en sintonía con los japoneses para dejar de ser un simple espectador, y sumarme como protagonista a tan peculiar celebración. Para mí, un día de campo como cualquier otro, con las habituales bolas de arroz y el clásico pollo frito.

Hasta los cuervos llegaron puntuales a la cita, contrastando el negro de su plumaje con el rosa pálido de las flores. Ellos no saben de tradiciones, pero sí de los desperdicios que quedan tras la fiesta. Y esperaron pacientemente su turno para continuar con el banquete.

Y las fotos de rigor, todos dispararon sin piedad sus modernas cámaras Digitales, desde todos los ángulos posibles. Fotos superadas en cantidad sólo por las instantáneas que los padres toman a sus primogénitos. Lo que en otros tiempos solo fue factible con pincel y tinta, obras de reconocidos artistas que perduraron en el tiempo y aún hoy podemos admirar.

Quizás el sakura sea sólo una excusa para reunirse y festejar, o puede ser que diga esto por mi frustrado intento de comprender la cultura de este país, tan rica como impenetrable para los foráneos.

Lo cierto es que el cerezo en flor ha cautivado por generaciones a este pueblo, al que mantiene a sus pies cada doce meses, sólo con la belleza de sus pétalos, delicada flor, singular y efímera como la vida humana.

Cerezo en flor

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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(Publicado en Wakaranai, revista mensual de distribución gratuita dirigida a la colonia hispanohablante de Japón).

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Pequeños grandes poetas 2

De la sección “Poemas infantiles” del diario Yomiuri:

¡Huy!

Cuando me disponía a hacer la tarea escolar, sobre el escritorio tenía un “Wonderland”. Después de treinta minutos, por fin, quedó ordenado. Bueno, ¡a comenzar la tarea! (pensé), pero no están las hojas… ¡Huy!, las hojas de la tarea, ¿en dónde las puse?

Ryuutarou Shibata, 10 años.

 

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Japón y sus abuelas cibernéticas

Navegar desde la mecedora 

Llegó mi esposa del mercado con las compras del día y me comentó: “Los productos congelados se estaban vendiendo con un 50 por ciento de descuento y había un mar de gente. Lo que me sorprendió es que dentro de la masa desesperada por comprar vi a muchas abuelas con sus nietos”.

En general, quienes compran estos productos, son personas jóvenes y muy ocupadas que no tienen tiempo para cocinar, que lo haga gente jubilada es de alguna manera extraño. Entre broma y broma llegamos a la conclusión de que las abuelas japonesas se estaban volviendo un poco perezosas, hasta que se me ocurrió pensar en nuestra amiga Tomo que administra desde hace unos meses su blog, publicando periódicamente fotografías y comentarios de su pequeño jardín.

La red nos ha cambiado la vida a muchos y las abuelas japonesas no son ajenas a este cambio. Ellas pertenecen a una generación que ha tenido que luchar mucho, cuando la prosperidad llegaba a mucha menos gente que en la actualidad. Que hoy puedan disfrutar de sus aficiones en forma relajada, dejando de lado su rol tradicional como amas de casa, es motivo de alegría.

A pesar de lo difícil que pueda ser para ellas adaptarse a las nuevas tecnologías, aceptan el desafío con mucho entusiasmo: Mi esposa trabaja en una academia en donde se dictan cursos de PC, un día, una alumna de 82 años que tenía cierta dificultad con el manejo del ratón, le dijo: “Disculpe, pero hoy me tiembla mucho la mano”.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com


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