Archivo de Julio de 2006

Para mujeres

Acompañantes para mujeres

Los anfitriones son unos de los actores dentro de la próspera industria del sexo en Japón. Trabajan en clubes nocturnos para mujeres adonde acuden aburridas señoras que buscan en estos apuestos y dispuestos jóvenes a alguien que acoja sus solitarias almas, por supuesto, pagando con generosidad los servicios.

En un artículo del diario Mainichi del 22 de julio pasado, encontré datos interesantes acerca de este mundo. Contra lo que podamos especular los que no pertenecemos al negocio, no todos consiguen dejar atrás la pobreza. Como en toda actividad, el éxito no es automático. Dependerá de la habilidad en el manejo de las herramientas necesarias para ejercer el oficio, del carisma, y de la suerte. Los novatos apenas reciben un sueldo básico de 1.300 dólares, los de nivel medio 4.000 dólares y los “número uno” tanto como 80.000 dólares mensuales.

Akio de 26 años es una de las estrellas del club en donde trabaja, en un mes malo puede ganar unos 35.000 dólares y cuadruplicar esa cifra en los meses buenos. Hace 3 años que se inició en la profesión, dice que al principio tuvo que vivir en un cuarto del club y pedir prestado para comprarse ropa. Sin duda ha progresado… empujando con fuerza su destino… y con el sudor de su frente.

Weblog de Akio: http://blog.livedoor.jp/hostblog9/

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Misiles norcoreanos

Hagan lo que yo digo, pero no lo que yo hago 

A raíz del conflicto generado por los misiles norcoreanos, los medios informativos japoneses están bombardeando a la población con información al respecto. Quienes ignoraban lo que es un misil, hoy están muy cerca de ser expertos en la materia. Hemos aprendido como se desarrolló la industria misilística de Corea del Norte, los nombres de los diferentes modelos y sus características, que uno de ellos es capaz de alcanzar territorio norteamericano y que otro puede golpear con suma precisión cualquier punto del archipiélago japonés. En definitiva, cuestiones técnicas de estos artefactos infernales que nada bueno aportan a la humanidad sino todo lo contrario.

Como complemento a este curso en fascículos de cohetería militar, también se hace referencia a los sofisticados sistemas de defensa; dispositivos de última generación con poder de interceptar y destruir objetivos en pleno vuelo, que la televisión presenta a través de instructivos audiovisuales

Satanizar al líder norcoreano ya es costumbre para los gobiernos de Estados Unidos y Japón. No digo esto en defensa del tenebroso dictador, sólo que si de amenazar la paz mundial se trata, el presidente norteamericano se lleva, sin ninguna duda, todos los laureles.

Con qué autoridad moral puede reclamar Tokio la actitud hostil de Pyongyang cuando en el pasado su ejército imperial invadió Corea, martirizando a su población tanto o más que su actual régimen. Y cuando aún hoy, el primer ministro Koizumi sigue venerando a esos criminales de guerra, en sus periódicas visitas al santuario de Yasukuni.

Corea del Norte tira cinco o seis petardos y los yanquis ponen el grito en el cielo, cuando su ejército posee un arsenal nuclear capaz de volar el planeta. Que yo sepa los únicos que mataron con estas armas fueron ellos, y no una, sino dos veces. Contra civiles y en forma deliberada. ¿Quienes son los que ponen en peligro la paz mundial?

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Pobreza en Japón, working poor, los indigentes del sistema

La lucha de los carenciados en Japón 

Una persona joven con unos cartones bajo el brazo camina entre la gente por una concurrida calle de Tokio. Llega a la estación de tren y busca un espacio en donde armar con los cartones un improvisado dormitorio para pasar la noche.

Esta es una de las escenas del documental que ayer transmitió la NHK. La cámara sigue el derrotero de este ciudadano japonés de 34 años que no logra obtener un trabajo estable, de empleo en empleo, de fracaso en fracaso y de ciudad en ciudad.

Su testimonio, al igual que la expresión de su rostro es, por demás, reveladora. La cruda realidad de jóvenes como él que no encuentran su lugar en esta sociedad. Que son excluidos del mercado laboral, en el cual quienes tengan 30 años o más son considerados ineptos.

En una de las visitas a la agencia estatal de empleo consigue un puesto como personal de limpieza, al llenar el formulario con sus datos personales da como domicilio particular su anterior morada, ya que no tiene casa actualmente y está viviendo en la calle. Para su desgracia la empresa chequea los datos y adiós trabajo. Por fortuna al poco tiempo logra ingresar a una empresa de lavado de automóviles con un sueldo de 100.000 yenes (unos 860 dólares), ingresos que apenas le van a permitir la subsistencia.

Esta vez la cámara entra a una humilde tienda que pertenece a un señor de unos 65 años, ya jubilado. Lo que hace 20 años fue una próspera sastrería hoy es un pequeño taller de remiendos que recibe un puñado de clientes cuyos encargos le dejan algunas monedas.

No puede gastar más de un dólar por comida y su magra jubilación apenas cubre los costos de internación de su esposa que está postrada en una cama. La imagen en el hospital es dura, este destino puede ser el mío y pienso si seré capaz de afrontarlo con la entereza de su protagonista.

Ahora la cámara sigue a un hombre de 50 años, viudo y con dos hijos en edad escolar. Luego de ser despedido de su antigua compañía, trabaja en una estación de servicio en horario nocturno. Toda su conversación gira en torno al futuro de sus hijos, su deseo es que puedan cursar estudios superiores. A pesar de las dificultades se muestra seguro ante ellos y los alienta, aunque confiesa ante el cronista que quizá no pueda hacer realidad su sueño. Y las lágrimas que derrama en ese momento hablan por sí solas.

En la actualidad 1 de cada 3 trabajadores viven de empleos temporales. Los japoneses utilizan el término wa-kingu pua (del inglés working poor) para referirse a individuos o familias que, teniendo ocupación, viven en la indigencia.

Una cosa es leer estadísticas y otra ver las caras que hay detrás de los números, entrar a sus casas, escuchar sus voces y conocer su rutina diaria. Los gráficos ocultan persona que sufren, una realidad que puede no ser la nuestra, pero que se hace carne cuando los sentimos cerca y tomamos conciencia de que son seres humanos y no números en las frías estadísticas.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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