Archivo de Julio de 2006

Desocupado y feliz

Al menos por un tiempo 

En este momento me siento como el convicto que acaba de cumplir su condena y está libre otra vez, ayer fue el último día que pisé la fábrica. Este es el sentimiento que me acompaña, el de un hombre liberado, desocupado, pero feliz.

Lo que me sigue causando extrañeza es la extrema frialdad en al ámbito laboral. Despedirse con cierta emotividad de los compañeros japoneses y recibir como respuesta palabras calcadas de un manual de buenas costumbres es, cuanto menos, deprimente.

Supongo que más allá de la cultura o del medio en el cual interactuemos, somos seres humanos sensibles. No hace falta traductor para poder interpretar una sonrisa, por más que esta venga acompañada de sonidos indescifrables. Las emociones que no se expresan, para mí, no existen. Perecen al nacer.

Como dije, desocupado y feliz. También un poco triste, triste de que haya personas tan ocupadas que no se permitan, aunque más no sea, la miga de felicidad que experimento hoy.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com


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