Archivo de Octubre de 2006

Escuelas japonesas

Está causando mucho revuelo el tema de las escuelas secundarias en Japón que han dado prioridad en su plan de estudios a las materias de ingreso a la universidad a expensas de otras que los alumnos deben cursar en forma obligatoria. Hace unos días que estoy siguiendo este caso, las primeras noticias me sorprendieron, y pensé que por la gravedad del caso tendría que tener mayor repercusión. En el diario de hoy informaron que uno de los directores de las escuelas involucradas se ha suicidado, aunque todavía no se confirmó si el hecho está relacionado con el escándalo.

Unqualified students to get breaks to graduate

Como siempre hay buenas excusas por parte de los responsables, hasta se traslada la responsabilidad a los padres. Dando a entender que la calidad educativa de este país puede quedar en manos de cualquier persona. Lo que pienso es que esto es producto de la mentalidad materialista y miserable que está ganando terreno en esta sociedad. Poco a poco los valores morales, aquellos que hicieron grande a esta nación, se están perdiendo. Hoy, para mucha gente, el fin justifica los medios. Lo importante es ingresar a una universidad prestigiosa para ser contratado por una empresa importante y ganar mucho dinero. Sin dar la menor importancia a los medios empleados para ello.

¿Que importancia tiene la cultura de este país si esos conocimientos no son necesarios para lograr el “éxito”? ¿Para qué estudiar historia universal si no es tema de examen? ¿Por qué aprender japonés si el inglés es más importante para comerciar con el mundo?

Estas deben ser las preguntas que de alguna manera pretenden justificar el mamarracho que han hecho los directores de las escuelas “pragmáticas”, funcionarios que tienen en sus manos la preparación de las futuras generaciones, personas que uno las imagina, como mínimo, sensatas. Por el futuro de este país, espero que el gobierno tome las medidas correctas.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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El lustrabotas de Tokio

El legislador Sumio Mabuchi aprovecha una pausa en su trabajo para presenciar una exposición de un viejo conocido, hoy artista. Mientras admira los cuadros, la nostalgia lo invade y su mente lo traslada 20 años atrás, cuando conoció a Koichi Akahira.

En esos tiempos, Mabuchi, era empleado de una empresa constructora. Su situación no era buena, un día decide no abordar uno de los trenes que tomaba como parte de su rutina diaria y emprende una caminata, buscando con esto algo de distracción.

Deja la estación y se interna en las calles de Marunouchi (Tokio). En determinado momento escucha: “¿Lustro sus zapatos señor?”, Mabuchi piensa que por sus magros ingresos no podía permitirse ese lujo, pero si lo que quería era distraerse, ¿no era esta una buena oportunidad? Mientras Mabuchi escucha al lustrabotas y mira el brillo de sus zapatos siente que su espíritu se renueva.

Así se conocieron, pasaron muchos años desde entonces, en los cuales Mabuchi pudo conseguir nuevo empleo, iniciar su ascenso social y convertirse en un alto funcionario del gobierno.

Akahira heredó el oficio de sus padres que tenían un puesto de lustrado en Marunouchi, ya desde su época de estudiante comenzó su aprendizaje. Transcurrían los primeros años de la posguerra y muchos de sus clientes eran militares estadounidenses.

Su sueño era ser artista, y lustrando zapatos fue como pagó las cuotas de la escuela de arte. A los 24 años dio su primera exposición. Hasta sus 40 y tantos deambuló con su arte por Japón, Francia y los Estados Unidos. Aunque entre pintura y pintura siguió trabajando en su antiguo oficio.

Cuando se encuentran, Akahira lo reconoce de inmediato y con una sonrisa le dice: “¡Mira que te has hecho una bonita vida!”, y Mabuchi está feliz de ver otra vez a Akahira, el lustrabotas que un día le dio brillo a sus zapatos e hizo lo mismo con su vida.

(Del diario Asahi).

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Cuidado con los osos

Hoy salimos de caminata por los alrededores de la ciudad en donde vivimos, cuando estábamos cerca de un parque natural nos topamos con el cartel de la foto. “Pueden aparecer osos, ¡cuidado!”, es lo que está escrito.

Osos Japón

No pude resistir la curiosidad y me metí en la jungla, mi esposa prefirió quedarse para ver, a una distancia prudencial, como era devorado por los osos. Le pedí que, en caso de que las bestias llegaran, tomara algunas fotos póstumas para publicar a modo de despedida en el blog.

Osos Japón

Caminé unos metros y el silencio ensordecedor me abrumó, por otro lado, noté que a mi alrededor había una nube de avispas que no estaban felices con mi presencia. De alguna manera me sentí invitado a abandonar el lugar y regresé. No quise ser parte de las noticias de mañana.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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