Son sabidas, aunque no muy divulgadas, las atrocidades cometidas por el ejército imperial japonés durante su sangrienta incursión a varios países de Asia. Akira Makino, de 84 años, fue médico militar y cumplió funciones durante la Segunda Guerra Mundial en la isla de Mindanao, Filipinas. Según la noticia aparecida ayer en el diario Mainichi, Makino ha confesado haber practicado vivisección en prisioneros de guerra como parte de un experimento.
Estas pruebas fueron realizadas con anterioridad por la secreta unidad 731 durante la ocupación de Manchuria, pero el testimonio de Makino es el primero que se conoce de parte de un protagonista en Filipinas. “No pude oponerme a las órdenes e hice algo cruel… Mientras el número de gente que ha vivido la experiencia disminuye, siento la responsabilidad de decir la verdad sobre la guerra”, fueron parte de sus dichos.
Según Makino, los experimentos comenzaron en diciembre de 1944. Las víctimas fueron los residentes sospechados de ser espías de Estados Unidos. Las vivisecciones se realizaban en el hospital de la base. Las personas eran anestesiadas y en una operación que duraba entre diez minutos y tres horas, sus miembros eran cortados y sus vasos sanguíneos suturados. También eran sometidos a operaciones abdominales.
Los experimentos tenían una frecuencia irregular, uno cada tres días o uno por quincena. Las víctimas fueron entre 30 y 50, sus cuerpos eran enterrados en secreto, nadie fuera del cuerpo médico conocía los hechos. Cuando llegaron las fuerzas norteamericanas a la isla, los soldados huyeron a la selva y el médico militar, responsable de la unidad y jefe de Makino, se suicidó.
(Del diario Mainichi)
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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