Se termina el año y aquí todos se preparan para recibir el año nuevo (shogatsu - oshogatsu). Estoy en casa de los padres de mi esposa y no puedo evitar estar metido en el ojo de la tormenta. Mi suegro festeja por anticipado y ya está bebiendo cantidades industriales de cerveza y sake. Lo malo de esto es que me obliga a acompañarlo en su orgía alcohólica. Trato de engañarlo mezclando el licor con otra bebida inofensiva, pero a pesar de su borrachera está observando cada uno de mis movimientos y no es fácil zafar de sus intenciones. Estará ebrio, pero no es nada tonto.
Al finalizar el año, por tradición, hay que hacer una limpieza general de la casa. Menudo trabajo cuando mi suegra es una persona que no tira nada y tiene la extraña costumbre de guardar toda clase de porquerías. La manía de mi suegra tiene una explicación, ella pertenece a la generación que sufrió la miseria durante y después de la guerra. Mi madre es igual, no puede tirar nada, para ella todo tiene utilidad. Las nuevas generaciones tienen otro comportamiento, ellos nacieron en la opulencia y nada saben de pasar penurias y privaciones.
Entre las cosas que mi esposa estaba acomodando apareció un viejo álbum de su escuela primaria. La misma en donde cursaron su madre y su abuela. Al final del álbum había información relativa a la época (1975), una de las fotos me causó mucha gracia porque me trajo antiguos recuerdos de esos años. La moda de los 70 no era muy diferente en Japón después de todo. Esta es una imagen del aspecto de los jóvenes de esa generación:

Estoy rodeado de libros, muñecos de peluche, afiches de anime, figuras de cerámica cubiertas de polvo, ropa pasada de moda y demás objetos que mi esposa sacó de sus armarios. De alguna manera, hurgando dentro de una cápsula del tiempo. Creo que esto es lo que los japoneses hacen cada 12 meses, revivir su pasado para volverlo a enterrar por otros 365 días. Al menos tienen la oportunidad de hacer un balance de sus vidas en esta fecha. Quizás los cambios que quieran hacer se decidan en este momento. O se pospongan para el próximo año, y así en forma perpetua.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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