Archivo de Enero de 2007

Japoneses en Argentina

Pequeña historia de un japonés en Argentina

El señor B nació en Japón, tiene cerca de 50 años y hace más de una década que está en Argentina. Se gana la vida dando clases de japonés. Es un hombre de aspecto tranquilo, trabajador y responsable.

Un día sorprendió a sus colegas anunciando su reciente matrimonio con una joven muy bonita oriunda de otro país sudamericano. Todos recibieron la noticia con mucha alegría, también con sorpresa, ya que hasta ese momento se lo consideraba un solitario feliz, y quienes mejor lo conocían pensaban que no cambiaría su estado civil por nada.

Viajó a Japón con su flamante esposa para presentarla a su familia. La estadía fue corta ya que ella no soportó la vida en el archipiélago. De vuelta en Argentina se interesó por sus suegros, personas de condición humilde a quienes les tendió una mano comprándoles una casa.

Hace un tiempo que el señor B vive en soledad otra vez, su esposa debió viajar a su país por un problema familiar, con tanta mala suerte que enfermó y tuvo que prolongar su estancia. Por supuesto, el viaja con cierta frecuencia para ver a su amada, pero no puede ir a la casa de sus padres (la que compró con tanta generosidad) porque según ella, la presencia de un ciudadano japonés puede atraer a los ladrones (?) Así que no le queda más remedio que alojarse en un hotel y esperar que lo visiten.

El amor todo lo puede, él sigue aguardando y enviando el dinero necesario para el supuesto tratamiento que ella debe seguir para recuperarse. Tanta bondad toda junta es algo que cuesta creer. Será que soy un desalmado y no puedo aceptar que exista gente así. No sé. Lo cierto es que después de conocer el caso del señor B mi visión de la realidad ha cambiado. Hoy puedo decir con total certeza que todavía hay gente buena, pero muy buena en este mundo.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Viaje a Buenos Aires

Partimos del aeropuerto de Narita (Japón) a las 18:00, nos esperaba un largo viaje, 11 horas hasta Toronto, otras 11 hasta Santiago de Chile y algunas más hasta Buenos Aires. Un viaje aburrido y agotador, también accidentado ya que uno de los pasajeros tuvo un problema de salud y debió ser evacuado en Miami.

Bueno, esta es la primer entrada que escribo en Argentina, estoy en mi país desde el 12 de enero, hace apenas una semana que llegué y todavía no he logrado adaptarme al ritmo de vida local. Que puedo comentarles, el contraste es tan grande que no sé por donde empezar… Lo primero que escuché de otro Argentino fue: ¿Querés salir rápido? No hace falta que les diga en donde, los empleados de la aduana siguen conservando viejos vicios y dudo que esto cambie algún día.

Por el momento me encuentro en casa de parientes, sin conexión a Internet y un poco incómodo. Estoy esperando a que el lugar que voy a habitar esté en condiciones, no veo la hora de hacer la mudanza definitiva y recuperar mi ritmo de vida normal. Mientras tanto seguiré sufriendo en las cabinas públicas de Buenos Aires. En fin, me bajé del Shinkansen para seguir mi camino en una bonita carreta. Y esto no es ironía, de verdad estoy disfrutando del viaje.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Cibercafé

En las últimas tres semanas tuve que hacer uso de estos locales para conectarme a Internet ya que estoy en casa de mis suegros y ellos no están abonados al servicio. Al principio me resultó incómodo, acostumbrado a estar en línea las 24 horas fue un fastidio tener que moverme hasta el cibercafé para poder trabajar.

Cibercafé en Japón 

Poco a poco me fui adaptando y ahora considero que es un servicio muy útil. Al menos lo fue para mí que me sentí como en mi propia casa. El precio de la hora es de 400 yenes y hay paquetes especiales que reducen el costo. Por ejemplo: 3 horas x 1000 yenes, 6 horas x 1800, o 12 horas x 2400. El precio incluye el autoservicio de bebidas. La velocidad de las conexiones a Internet en Japón son fabulosas, en este cibercafé he bajado archivos de 100 MB en menos de 1 minuto.

Cibercafé en Japón, autoservicio de bebidas

En el cibercafé que frecuenté, aparte de Internet, hay una gran variedad de manga y revistas de actualidad para leer. También un catálogo interesante de películas en DVD. Algunas cabinas están equipadas con televisores y reproductores para poder ver el material audiovisual.

En un rincón pude ver unos sillones automáticos de masaje, no los utilicé y me arrepiento de no haberlo hecho, después de estar varias horas sentado con la mirada fija en el monitor, el cuerpo queda bastante contracturado. Otro aparato interesante que está a disposición del cliente es un cargador de teléfonos celulares que funciona con monedas.

Cibercafé en Japón, cargador de teléfonos celulares

En cada cabina de Internet hay un menu con diversos platos y un teléfono para hacer el pedido. A veces hay ofertas de una determinada comida, en una oportunidad estaban ofreciendo arroz con curry por 100 yenes (menos de 1 dólar).

Cibercafé en Japón, menú

Hay personas que utilizan estos locales para pasar la noche comprando el paquete de 12 horas. Por 2400 yenes (20 dólares) tienen un habitáculo calefaccionado, bebidas calientes y frías y hasta pueden ducharse. Según un documental que vi en television hay personas sin techo que están viviendo en los Cibercafé. En general son jóvenes que trabajan en forma eventual y no tienen posibilidad de alquilar un apartamento.

Bueno, para algunos estas cabinas de Internet son más que útiles. Hasta podríamos decir que les han salvado la vida.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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