Archivo de Febrero de 2007

Revistas japonesas

Bueno, por fin cuento con mi ansiada conexión a Internet, ayer recibí por correo el módem y demás porquerías. Ya estoy en línea otra vez y como adicto a la red puedo decir que estoy disfrutando de mi dosis de felicidad. Lo primero que hice fue dar una vuelta por aquellos sitios que solía visitar y en la página de un semanario en español me entero del alboroto que produjo una publicación japonesa llamada “Gaijin Hanzai Ura File“. No sé cual es el contenido de esta revista japonesa, pero se la acusa de publicar material xenófobo y racista.

Hay un dato curioso, al buscar en la web escribiendo en japonés, los resultados rondan las 50 páginas. Ahora, si buscamos “Gaijin Hanzai Ura File”, el buscador nos devuelve más de 14 mil. Si la revista está dirigido a la sociedad japonesa, es obvio que no tiene mucha repercusión, de todas maneras es preocupante ya que se suma a las muestras de intolerancia que se percibe en los medios masivos. Es decir, popular o no, se sigue alimentando la caldera de la xenofobia en Japón.

Estos son enlaces que encontré al respecto:

En debito.org

En ipcdigital.com

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Los nuevos pobres

Japón, consumismo y nuevos pobres

Así como la burbuja económica generó a los nuevos ricos de la sociedad japonesa, su estallido convirtió a muchos, que hasta ese momento estaban gozando de la opulencia, en nuevos pobres. Dentro de esta clase, hay una categoría que se diferencia bastante de la tradicional, aquella que cayó en desgracia a pesar de su esfuerzo por mantener su nivel de vida, estos nuevos pobres tienen un comportamiento muy peculiar y los podríamos calificar de tontos pobres o pobres tontos, como más les guste. Fieles representantes del consumismo en Japón.

Los nuevos pobres

Este grupo se caracteriza por su afán de mostrar un estatus socioeconómico al cual no pertenecen. Para esto, rentan lujosas viviendas en barrios exclusivos, visten ropas de marca y compran costosos automóviles que a duras penas pueden mantener. Por supuesto, hay quienes pueden aparentar más que otros, lo cierto es que invierten sus limitados ingresos en este juego estúpido de consumir.

Kiku es una mujer de 32 años, soltera, trabaja en una empresa importante del sector financiero, tiene muy buenos ingresos, su guardarropa está repleto de carteras italianas y sólo viste atuendos de prestigiosas marcas. Pero su refrigerador está vacío y su tarjeta de crédito a punto de estallar. En varias ocasiones tuvo que recurrir a prestamistas para poder cancelar sus deudas.

Para este subgrupo social, si no se es rico, al menos hay que parecerlo. Sin que importen los sacrificios y aunque en el intento queden en la más absoluta miseria.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Fetichismo en Japón

El 12 de octubre de 2006 en la provincia de Aichi, una familia denunció el robo de dos pares de zapatillas. La policía fue en busca del principal sospechoso, un hombre de 28 años llamado Kamata, quien confesó en forma inmediata haber sido el autor del hecho. Cuando es allanado su domicilio, los funcionarios policiales encontraron en total 180 pares de zapatillas similares a las que había hurtado, producto de otros robos.

Fetiches

Las zapatillas en cuestión se llaman uwabaki y son las que se utilizan en el interior de los colegios. Las halladas en la casa de Kamata pertenecen a niñas de la escuela primaria. Todos los ejemplares estaban embalados con mucho cuidado para, según Kamata, evitar que pierdan su aroma. Al parecer, este sujeto experimentaba una sensación muy placentera al olfatear sus trofeos.

Para quien apenas soporta el mal olor de sus propios pies, le resulta incomprensible la actitud de personas como Kamata que gozan oliendo zapatillas ajenas. En otro caso, un ex policía, autor de un delito similar, confesó que el aroma le provocaba una sensación muy agradable. Según parece, el efecto puede ser comparado al que producen ciertas drogas. Aunque, salvo que adoptemos este extraño vicio, es algo que nunca vamos a saber.

(Del semanario Shuukan Bunshun).

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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