Archivo de Marzo de 2007

Yakuza

Durante una visita que hicimos con mi esposa al pueblo natal de su padre, fuimos al cementerio para depositar flores en las tumbas de sus antepasados. Muy cerca de donde estábamos se encuentran los restos de un famoso yakuza que habitó esa zona; mi esposa me dijo que fue una persona muy respetada y querida por los lugareños, al parecer era cierto ya que en ese mismo momento había gente reunida homenajeando al ilustre personaje.

Cuántos secretos debe albergar este misterioso mundo, y qué lejos debe estar de la imagen ridícula que nos muestra Hollywood; la mafia en este país es toda una institución, y con un frondoso historial.

Habrá sido el modelo estadounidense que quedó grabado en mi mente lo que me produjo esa sensación desagradable al encontrarme con mi contacto, un empleado de la empresa contratista, a quien le faltaban 2 falanges en una de sus manos. Esto fue en el aeropuerto de Narita, cuando llegué por primera vez a Japón, en el verano de 1989.

Todavía recuerdo a este sujeto de duro carácter pero de buen trato, hasta daba la impresión de ser una buena persona, y esto, a pesar de que varias veces lo vieron con un revólver en la cintura. No sé que habrá sido de este buen samaritano, me han dicho que cayó muy enfermo y quizá se haya llevado al otro mundo ese cúmulo de tenebrosas historias, que infunden temor y al mismo tiempo nos seducen, ese pedazo de vida que me hubiese gustado mucho poder escuchar.

A veces las noticias nos sorprenden con las andanzas de estos sujetos, y hay casos increíbles, como el de un matón que se entrega voluntariamente a la policía porque cometió el error de comenzar una balacera en domicilio equivocado, al parecer, los yakuza tienen su propio código de conducta, sí, son delincuentes, pero con honor.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

(Publicado en Wakaranai, revista mensual de distribución gratuita dirigida a la colonia hispanohablante de Japón).

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Sociedad japonesa

Un artículo muy interesante de Playboy Japón muestra las diferencias en la sociedad japonesa de los años 1966 y 2006. La nota es bastante extensa, lo que sigue son algunos ejemplos:

Sociedad japonesa, 1966vs2006

Sociedad japonesa, Vietnam  0 versus Irak 5500

Durante la guerra de Vietnam las tropas japonesas no participaron en el conflicto, sin embargo hubo muchas manifestaciones públicas en las calles del archipiélago, lo cual era un claro indicio de que la sociedad japonesa tenía plena conciencia de la realidad que estaba viviendo. Cosa muy diferente a lo acontecido durante la guerra de Irak, período en el cual la población ni se dio por enterada. Esto, a pesar de que el gobierno adoptó una política activa y los efectivos de las fuerzas de autodefensa acuarteladas en suelo iraquí sumaban, contando sólo la infantería, 5.500 soldados.

Sociedad japonesa: TV color en los hogares 1966 = 94,4% versus Teléfonos celulares (2005) = 89,6%

En 1966 el televisor color, el aire acondicionado y el automóvil eran los objetos más deseados por la clase media japonesa. En la actualidad nada puede ser comparado al impacto que produjeron cuando salieron al mercado, todos, productos que se disfrutaban en familia. A diferencia de los teléfonos celulares y otros artefactos de uso personal, de venta masiva hoy, que sólo promueven el individualismo y que de alguna manera, según el autor del artículo, han desintegrado el núcleo familiar.

Sociedad japonesa, suicidios de hombres, 1966 = 8.450 versus 2006 = 23.540

En 1966 se suicidaron 8.540 hombres en Japón. La población en ese entonces era de 100 millones de habitantes. En el año 2006, con una población de 127 millones, los hombres que se quitaron la vida fueron 23.540. Mientras la población aumentó 1,27 veces, los casos de suicidio casi se triplicaron.

La tasa de desocupación en 1966 fue de 1,1 por ciento, contra un 4 por ciento en 2006. En base a estos datos, el autor de la nota hace un paralelismo entre el crecimiento de los casos de suicidio y la desocupación. Agregando como reflexión final: “En esta sociedad de diferencias, los hombres infelices, sin duda, están aumentando”.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Pandilleros japoneses

Hace ya unos años alguien de mi entorno sufrió la peor paliza de su vida a manos de pandilleros japoneses, esto le sucedió en horas de la noche mientras caminaba por una calle de Tokio. Todo por defender el honor de una amiga japonesa a quien uno de los miserables del grupo violento le arrojó la colilla del cigarrillo que estaba fumando. Los detalles no vienen al caso, el hecho concreto es que estos salvajes se cansaron de golpear su cuerpo y patearle la cabeza, aun cuando estaba en el piso y sin posibilidad alguna de defenderse. Estuvo un tiempo en el hospital y salvó su vida de milagro.

Como en cualquier otro país, hay gente muy violenta en Japón, personas resentidas que descargan sus frustraciones en el primer idiota que se cruza en su camino. Bestias salvajes para quienes la vida humana no vale nada y que se manifiestan del único modo que pueden, con violencia.

Bueno, a qué viene esto que dije. En la edición de Marzo de la revista Wakaranai hay una nota acerca del episodio, o mejor dicho, la pesadilla que vivieron un joven peruano y parte de su familia al ser agredidos en forma brutal por estas lacras. Quizás suene exagerado decir que este y otros casos similares pueden ser el preámbulo de luchas callejeras entre bandas japonesas y latinas, pero sería bueno considerarlo. No vaya a ser cosa que lo que hoy imaginamos se convierta mañana en crónica, en la fatídica crónica de un mal anunciado.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

PD: Hay un blog muy interesante escrito por un periodista peruano residente en Japón en donde pueden leer una entrada relacionada a este tema: Hojas Sueltas - Tres historias

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