Televisores
En Japón, en el año 1953, el precio de los televisores superaba los 140.000 yenes. En ese entonces, un graduado universitario ganaba poco más de 10.000 yenes. Como verán, el precio del aparato superaba con holgura el ingreso anual de un trabajador. No hace falta decir que sólo los ricos tenían acceso a la compra de una caja boba en ese entonces. Si bien en el 58 el costo se redujo a 60.000 yenes, todavía era muy caro para el bolsillo de la clase media japonesa.
En esos años, la cultura de comprar a crédito no estaba muy difundida y los japoneses sentían vergüenza de pagar en cuotas. Entonces, para ver televisión, era costumbre reunirse en casa de amigos o vecinos que habían adquirido los costosos aparatos. Otra opción era hacerlo en las tiendas o restaurantes del barrio.
Al comenzar la década del sesenta, en casi todos los hogares había un aparato de televisión. Se dice que era un ritual apagar la luz para presenciar las imágenes y que se popularizó el uso de filtros coloreados que daban la sensación de estar ante un televisor color. El índice de audiencia rondaba el 50 por ciento con programas populares y series extranjeras como Ben Casey, y la lucha libre captaba la atención masiva del público con un 64 por ciento de televidentes.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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