Archivo de Agosto de 2007

Tatuajes japoneses

Como podrán ver en las fotos, los diseños de los tatuajes japoneses son espectaculares. Y hay datos interesantes respecto a su origen. En la antigüedad, sancionaron a una persona tatuándole la cara porque su perro mató a un ave del palacio imperial. La misma suerte corrió un personaje que se rebeló contra el régimen.

Esta práctica también era utilizada en la cárcel, a los convictos se los marcaba tanto en la cara como en los brazos. En algunos distritos, el tatuaje consistía en el ideograma cuyo significado es “perro”.

Los marinos recurrían a los tatuajes para poder ser identificados en caso de naufragio. Al parecer, en esos tiempos era común perder la vida en alta mar.

Durante el período Edo, los tatuajes adquirieron valor estético y fueron símbolo de fortaleza para ciertos grupos. El tatuar el cuerpo es un proceso doloroso y aquellos que trabajaban con el torso desnudo como los carteros, empleados de la construcción y bomberos, ostentaban sus diseños con orgullo. En especial estos últimos, por ser considerados por la sociedad como personas fuertes y valientes.

En la actualidad, los tatuajes siguen relacionados con la mafia. Sin embargo, hay grupos que prohiben a sus miembros tatuar sus cuerpos. Por tradición, los componentes de los distintos clanes, lo hacían para automarginarse de la sociedad y demostrar fidelidad al grupo. Práctica que, según parece, está perdiendo vigencia.

Esto no significa que se hayan dejado de usar, cada quien tendrá sus motivos y lo cierto es que todavía existen personas que adornan parte de su piel con todo tipo de diseños:

¿Hay forma de quitar un tatuaje?

Según la página web de una clínica que se dedica a esto, el precio por borrar un tatuaje de hasta 5 centímetros es de 900 dólares, por dimensiones mayores hay que consultar. Para tal fin se utilizan técnicas quirúrgicas y láser. Aunque no presentan pruebas sobre casos de éxito, el clásico antes y después.

Este es el cartel en donde informan a los miembros del hampa que se les prohibe la entrada.

Cartel

Son interesantes las fotos de pacientes que han recurrido a ellos proveniente de otras clínicas. Algunos sufrieron las consecuencias de un tratamiento mal aplicado y quedaron con horrendas cicatrices:

Este último, tendrá que lucir el emblema de “Volkswagen” toda su vida.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Vivir y trabajar en Japón, ¿en dónde queda mi casa?

Corría el año 1990, era verano, recién había llegado a esa ciudad. Como tenía que esperar a que me destinaran a una de las tantas fábricas de la zona, estuve unos días en morada transitoria, una casa vieja que se caía a pedazos. La ducha estaba fuera, era una especie de cabina telefónica que funcionaba con monedas de 100 yenes. Yo echaba dos monedas porque con una, sólo podía limpiar una mitad de mi cuerpo; en una oportunidad, contaba con una sola moneda, ese día tuve que decidir que mitad asearme.

En esa época había bastante trabajo, así que los contratistas no demoraron en asignarme fábrica y vivienda definitiva. Mi nuevo hogar era una casa nueva y bonita cerca de la estación, que compartía con otras cinco o seis personas, no lo recuerdo. Al día siguiente de haber llegado, salimos muy temprano para el trabajo. No tuve tiempo ni de saber la ubicación de la casa, mi casa. Ni siquiera de conocer el vecindario. Es decir, no tenía la menor idea de donde estaba viviendo.

La fábrica, como casi todas en Japón, una cámara de tortura. El ambiente de trabajo, de lo peor. De los compañeros que me tocaron en suerte, todos compatriotas, no guardo recuerdo alguno y hasta me olvide de sus caras. Es más, creo que nunca supe como se llamaban. En mi memoria los veo como sombras amorfas.

Fue la primera vez que entré a una planta productora de autopartes. El recorrido inicial desde la entrada no era nada halagüeño, una a una pude ver las diferentes secciones con su respectivo personal: algunos obreros estaban soldando dentro de una fosa mientras los chasis pasaban sobre él; otros, pintando en cuclillas piezas colgadas de una línea que corría sin parar; y lo más patético, los suicidas que metían medio cuerpo bajo una enorme prensa que al bajar sonaba como cañonazo y hacía temblar toda la planta. Adivinen cual de estos trabajos me tocó hacer.

La prensa era operada por tres personas. Una, colocaba la plancha metálica; otra, presionaba los botones para accionarla; la tercera, sacaba la pieza terminada. Yo era el tercero en discordia. Habré metido el cuerpo más de dos mil veces ese primer día. Si bien estaba resignado a mi destino, no pude sacarme la maldita sensación de quedar convertido en un bonito poster si los sistemas de seguridad fallaban. Para colmo, en los minutos de descanso, no se hablaba de otra cosa que de los accidentes que sufrieron algunos desafortunados.

Al terminar la jornada, para mí la primera, salimos y tomamos el autobús. Cuando bajamos en la estación, los que vivían conmigo salieron todos en distintas direcciones. Cuando reaccioné, me di cuenta que estaba solo y era un pobre idiota que no sabía cómo regresar a su casa.

Como niño perdido buscando a su madre, caminé en dirección hacía donde supuse debería estar mi hogar. Lo único que sabía era el nombre del bloque de viviendas, cosa que no sirve de mucho sin tener conocimiento de otros puntos de referencia. En el camino, veo a un grupo de personas con aspecto latino y me acerco a preguntar. La suerte me acompañó ese día, eran obreros de la misma empresa contratista y conocían la ubicación del edificio.

Así fue como un día, recibí respuesta a una pregunta que jamás pensé que iba a formular: Disculpa, ¿me puedes decir en dónde queda mi casa?

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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Fuerzas de autodefensa, Japón

Fuerzas de autodefensa 

Mucha y variada información en la página oficial de las fuerzas de autodefensa de Japón (Japan Self Defense Forces), también en Wikipedia. Lo que me llamó la atención en su sitio web, son las secciones “Download” de las fuerzas terrestres y aéreas.

Las fuerzas terrestres ofrecen a los visitantes, fondos de pantalla y calendario, con imágenes de equipos bélicos y sus efectivos en simulacro de combate. Todas las fotos están en alta resolución (1024×768). También se pueden bajar algunos video clips.

Fuerzas de autodefensa, calendario1

Fuerzas de autodefensa, calendario2

Fuerzas de autodefensa, tanques

Fuerzas de autodefensa, tierra

Por su parte, la fuerza aérea, para no ser menos, aparte de los wallpapers, regala sendos salvapantallas y punteros de ratón. Así que podemos tener un F-15 o el lanzamiento de un misil Patriot adornando nuestro escritorio.

Fuerzas de autodefensa, F-15

Fuerzas de autodefensa, misil Patriot

Fuerzas de autodefensa, Vads

No sé si esta “fuerza de autodefensa” tendrá la misma eficacia que sus pares del primer mundo, a ojos de un ignorante como yo, da la impresión que están para algo más que defender territorio nacional. Basta ver lo moderno del armamento. Es decir, que su función sea sólo ayuda humanitaria y por si acaso… no se lo cree nadie.

Fire power 2007 en Fuji

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com


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