
Las razones por las cuales los empleados japoneses son despedidos de sus trabajos son casi las mismas que en el resto del mundo: hurto de mercadería, errores graves que ocasionaron pérdidas a la empresa, irresponsabilidad, etc. Aunque hubo casos poco comunes que generaron sorpresa, aún dentro de la sociedad japonesa.
En un salón de belleza
El joven y apuesto estilista era muy popular con su clientela, se desconoce si por su habilidad con la tijera o sus genitales. La cuestión es que sus encuentros amorosos eran tan agotadores como su trabajo de peluquero. Al parecer, una de sus amantes se encariñó tanto que no lo dejaba en paz un sólo día. Al salir del local ella lo esperaba y ya no sabía que hacer para evitarla. Para colmo, un día lo sorprende con otra clienta.
La mujer, al ver que su amor no era correspondido, se dedicó a publicar en la página web de la empresa comentarios irónicos acerca del comportamiento del estilista. Como no era la única clienta con el orgullo herido, las demás aprovecharon la ocasión para descargar toda su artillería sobre el pobre empleado.
La página web del salón de belleza estaba a punto de estallar en llamas y la empresa tuvo que clausurar la sección de comentarios para salvaguardar su imagen. Como lógica consecuencia, echaron a patadas al semental y se libraron de toda su libido.
En una empresa inmobiliaria
El gerente de una empresa inmobiliaria importante perdió su puesto porque tenía la manía de hacer visitas furtivas a los apartamentos en renta ocupados por chicas solas. Como tenía acceso a los duplicados de las llaves, entraba cuando las moradoras estaban ausentes y se dedicaba a husmear sus objetos personales. No conforme con esto, se llevaba prendas íntimas de recuerdo. Fue descubierto a raíz de la denuncia de una de sus víctimas, quien, sin dudas, ya no tenía bragas para ponerse.
Info: Revista Spa
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com