Sobre los extranjeros en Japón
Me han escrito unos cuantos lectores preguntándome acerca de las posibilidades que tienen los extranjeros en Japón de integrarse a la sociedad y desarrollar un nivel de vida al menos decente. Como es un tema recurrente quiero dejar mi opinión en esta entrada, para así no tener que responder en forma individual la misma cuestión una y otra vez.
En general, quienes me escribieron, son personas que por algún motivo sienten que Japón puede ser un destino interesante para continuar con sus vidas. Algunas conocen el país por haber sido becadas, otras, pasaron una temporada como turistas, y el resto, jamás ha pisado el archipiélago.
Pienso que haber estado una temporada como turista o becado no es suficiente para tener una idea precisa sobre lo que significa vivir en Japón. A los ojos de quien hace turismo, todo es fascinante y maravilloso, la sociedad japonesa nada en la opulencia y los homeless son tipos que le dan la espalda al trabajo -que abunda- porque prefieren vivir sin responsabilidades como pordioseros. En cuanto a los becarios; están para estudiar y entrenarse en sus respectivas disciplinas, tienen todo programado y servido en bandeja, no tienen que salir a ganarse el pan y el costo de vida les importa un carajo.
En cualquier país del mundo un analfabeto tiene pocas posibilidades de progresar
Creo que para los extranjeros en Japón, el obstáculo casi insalvable, es el idioma. Nada es imposible, pero quien esté estudiando japonés sabrá a lo que me refiero. Dominar el idioma al nivel de un nativo requiere largos años de estudio, mientras tanto, los años pasan y las oportunidades disminuyen.
Si hablamos de tener mejores opciones laborales, tendríamos que leer y escribir en perfecto japonés mientras seamos jóvenes. Dudo que a los 60 años podamos conseguir un buen trabajo, así tengamos la capacidad de leer el diario hasta el último ideograma y escribir cuentos como Akutagawa.
La calidad de vida está relacionada con el conocimiento de la lengua, en Japón y en cualquier parte del planeta. Sin saber leer no se tiene acceso a la cultura, no es posible capacitarse, no se conocen las leyes y los derechos que se tienen como ciudadano. Siempre se dependerá de un traductor ocasional que transmita la información que se desea conocer.
Y como si esto fuera poco…
Hay otra cuestión a tener en cuenta si uno pretende echar raíces en el archipiélago japonés: la discriminación. Los extranjeros tendrán que acostumbrarse a ser tratados como ciudadanos de segunda categoría. Ahora, dentro de esa segunda categoría hay varios niveles que, según creo, están delimitados por el estatus socioeconómico y el color de piel. A los anglosajones y europeos blancos se los trata de una manera, y a los demás, de otra. Es decir, en Japón se discrimina como en todos lados.
Esto no significa que los extranjeros de menor calidad vayan a ser apaleados en una calle oscura por una banda de encapuchados. La situación no es tan grave. Aunque sentir por parte de algunos que, por ser latinoamericanos, somos catalogados como pobres muertos de hambre no es para nada agradable. Por fortuna, mucha gente comprende cuales son los inconvenientes de los inmigrantes económicos y en parte compensan la actitud de los ignorantes y xenófobos.
No, Japón no es el infierno ni mucho menos, pero tampoco el paraíso que muchos imaginan.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

















