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Cómo escribir un blog

Creo que esta entrada tendría que haberla escrito hace unos meses, cuando dejé Japón y comencé una nueva etapa de mi vida aquí, en Argentina. Pienso que a diferencia de otros medios de comunicación, el blog no tiene por qué seguir una rígida línea editorial o temática. Que haya personas que gusten de los espacios temáticos es otra cosa. Varios lectores me lo han reclamado y es por esto que quiero darles mi opinión.

Disfruté mucho de relatar mi vida en el archipiélago, y todo lo que sentí quedó registrado en decenas de notas. Pero esa etapa terminó, ya no estoy en Japón y mi realidad es otra. Cómo voy a escribir sobre cosas que ya no siento y que no forman parte de mi rutina cotidiana.

Podría, como me lo han sugerido, empezar otro blog y así separar los temas. Pero si algún día se me ocurre hablar de la vida sexual de los monos, ¿que hago?, ¿sigo abriendo nuevos espacios?

No sé el rumbo que pueda tomar esta bitácora, porque no sé el rumbo que pueda tomar mi vida. Así de simple. De lo que no tengo dudas es que sigo siendo aquel individuo que, con el uniforme de la fábrica y la cara manchada de aceite, un día comenzó a escribir sobre todo lo que pensaba y sentía.

Todo evoluciona, para bien o para mal. Y esto es lo que está sucediendo con el contenido de este diario personal. Por fortuna todavía puedo hacer lo que deseo y con total libertad. Y esta puede ser la norma, escribir en libertad y en consecuencia con lo que fue siempre mi filosofía de vida: hacer lo que me venga en ganas.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Teletrabajo, ganar dinero desde casa

 Teletrabajo

Hace unos años, estaba con mi esposa disfrutando de una hermosa tarde de primavera en una plaza pública de la capital. En determinado momento, se acerca un muchacho de unos 20 años y nos ofrece una especie de revista casera con poemas escritos por él. No recuerdo el precio, pero era muy poco. La verdad que su sistema de mercadeo era un desastre, lo vi recorrer parte de la plaza y nadie compró sus obras. Y creo que si alguien le compró, lo hizo por caridad. 

Creo que con un poco de tecnología su suerte sería otra. No sé si todavía sigue con lo mismo, espero que ya haya publicado sus poemas en la red, jamás se va a hacer rico con sus escritos literarios, pero en formato digital tendrían mayor potencial y se ahorraría el trabajo de imprimir y armar los ejemplares. Es muy romántico que desarrolle su arte como en la Edad Media, pero si quiere obtener dinero a cambio, tiene que considerar que está interactuando con personas de este siglo que en general no piensan como él.

Todavía hay gente que vive a espaldas de las nuevas tecnologías, saben que estas existen, pero desconocen por completo su poder como herramienta. Si bien los cambios culturales no se dan de un día para otro, creo que ya es hora que comiencen a utilizar Internet en sus respectivas actividades y aprovechen las bondades del teletrabajo.

Confieso que cuando comencé este blog, no tenía la menor idea en cuanto a su capacidad económica. Hoy, después de un año, algunas de las entradas están muy bien posicionadas, en pequeños nichos que aportan poco tráfico, pero suficiente para obtener una moneda diaria. La suma de lo que producen esas páginas es lo que me está dando de comer. A pesar de que la temática del blog es de poco valor comercial.

Hay personas que sienten un rechazo visceral por los autores que lucran con sus espacios. Creo que el prejuicio generalizado es que los blogs con publicidad son pura basura y su contenido, bueno o malo, es creado en función a intereses materiales. Pienso que los intereses materiales influyen de alguna manera en el mensaje. La cuestión es cómo y en que medida lo hace. No es lo mismo poner énfasis en determinadas palabras para orientar un aviso contextual que escribir maravillas de un producto sin antes haberlo probado.

Una buena opción para los autores que no quieran recurrir a los sistemas de avisos comerciales, es aceptar donaciones voluntarias a través de servicios como los que brinda PayPal. Creo que si el contenido es útil y se cuenta con muchos lectores, la recaudación puede llegar a ser importante.

En fin, puede que el idilio dure poco, que esto sea otra burbuja a punto de estallar y que el sistema así como está no pueda sostenerse por mucho tiempo. No lo sé, hasta el día de hoy, los blogs son una fuente de trabajo más para quienes nos gusta escribir y comunicar. No hay que ser un autor estrella para poder obtener una renta digna, cualquiera puede vivir de un blog sin ser muy popular. Con contenido original, paciencia y atendiendo ciertas cuestiones técnicas, es fácil monetizar el espacio.

De todas formas, si nuestro proyecto no resulta y tenemos que renunciar al teletrabajo, todavía podemos hacer fotocopias de nuestras entradas y salir a venderlas en una plaza pública.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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El oficio de escribir un blog

Hace días que no escribo nada para el blog, no es la primera vez, en otras oportunidades también lo dejé abandonado por un tiempito. Aunque pienso todos los días acerca del rumbo que pueda tomar. Por supuesto, en lo que dependa de mí; hay cuestiones que, por desgracia, quedan en manos de terceros.

No sé por qué, se me ocurrió pensar en todo aquello que compone el oficio de blogger. Creo que casi todos comenzamos porque nos gusta escribir, pero a medida que vamos aprendiendo, nos damos cuenta que la cosa no se reduce a redactar y nada más.

Si publicamos información es porque queremos que alguien la lea, y para lograrlo no hay otro camino que emprender la dura labor de promocionar el blog. Esto nos convierte, aunque no lo deseemos, en improvisados técnicos de mercadeo. Lo cual no es difícil si uno pone empeño, pero insume su tiempo, el cual debemos restar a la agradable tarea de redactar las notas.

Por otro lado, algunos tenemos cierta facilidad para cuestiones técnicas, yo no tengo mayores problemas en este aspecto porque estudié programación y trabajé unos años en el rubro informático. Otros no tienen la menor idea de lo que es html, php, java, etc. En consecuencia, sus excelentes escritos permanecerán flotando en el ciberespacio y sólo serán leídos por sus familiares y amigos. Una verdadera desgracia. Todo por no poder hacer las pequeñas modificaciones a las páginas, las cuales tendrían un mejor posicionamiento en los motores de búsqueda. Sin dudas, a la hora de ganar visibilidad en la web, pesa más el SEO que la gramática.

Con paciencia se puede aprender, aunque no es nada agradable cometer un error al editar la plantilla del gestor de contenidos, destruir el diseño original y no saber como volver atrás. Siempre hay algún amigo dispuesto a dar una mano, mientras tanto, la cabecera del blog seguirá debajo del pie de página. Y el pobre escritor, desesperado, sin poder teclear una sola letra hasta ver solucionado el problema.

Bueno, hasta aquí, en forma general y somera, algunas de las faenas que debemos desempeñar con lealtad y patriotismo quienes un día decidimos contarle al mundo nuestras alegrías y pesares. Ahora, qué pasa cuando queremos dar un paso más al frente y convertir el simple pasatiermpo en oficio. En este caso la cosa se complica bastante; ya que a las tareas adicionales que, en mi caso, preferiría no hacer, se suman otras más complejas y que requieren de estudio. En eso estoy, concentrado, buscando aquí y allá, con muchas preguntas y muy pocas respuestas.

En definitiva, el oficio de blogger consta de tareas por completo incompatibles entre sí, como escribir bellas metáforas y lograr un CTR óptimo. Puede ser apasionante la aventura, siempre y cuando pueda mantener el equilibrio y evitar que el árbol me impida ver el bosque. Porque esta actividad placentera, poco a poco y en forma imperceptible, puede transformarse en tortura.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com


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