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La cultura del trabajo en Japón

Hecho mierdaEsta foto puede causar gracia, pero de alguna manera representa la realidad que viven muchos asalariados japoneses. Este tipo está, dicho en criollo, hecho mierda. Quizás otros no lo manifiesten y puedan soportarlo de por vida, pero algunos sucumben y hay quienes deben internarse en un hospital. No todos tienen la misma fortaleza física y tolerancia al estrés.

Lo sorprendente de esta situación, es que se haya mantenido durante tanto tiempo sin colapsar. Y que recién en los últimos años haya mostrado sus grietas. ¿Cuanto tiempo más podrá seguir de pie una economía que se sostiene por el sacrificio de sus trabajadores?

Mi esposa, a pesar de los años que han pasado, todavía sufre las secuelas de su vida de kaishain (asalariada). Su visión no es igual a la mía, ella piensa que esa vida es normal y que para los japoneses no hay opción. Como si este fuese el destino natural de sus compatriotas.

Sospecho que el sistema educativo tiene mucho que ver en esta visión. ¿Será que a los japoneses se los educa para que sean una masa de siervos mansos y obedientes?

Por lo que pude ver, deben de ser pocos los que estén conformes con este estilo de vida. De todas formas, no he visto en personas inconformes el mínimo esfuerzo por cambiar. Las que conocí, me dieron la impresión de estar por completo resignadas, personas que aceptan su realidad y cargan la cruz de la mejor manera que pueden.

Algunos jóvenes con los cuales trabajé, si bien siguen dentro del sistema, tienen una concepción diferente. Para ellos, la empresa es el lugar en donde trabajan y nada más. Y si están dispuestos a hacer algún sacrificio, es sólo para beneficio personal. Es decir, que la empresa en donde trabajan se vaya al carajo, no es algo que les quite el sueño.

En definitiva, los más jóvenes son quienes obran con mayor independencia, a diferencia de la generación de sus padres que sigue el camino de la manada. Creo que los japoneses tendrían que trabajar menos, disfrutar más de la vida, y no terminar la jornada como el pobre tipo de la foto.

http://unargentinoenjapon.com

Sobre los extranjeros en Japón

Me han escrito unos cuantos lectores preguntándome acerca de las posibilidades que tienen los extranjeros en Japón de integrarse a la sociedad y desarrollar un nivel de vida al menos decente. Como es un tema recurrente quiero dejar mi opinión en esta entrada, para así no tener que responder en forma individual la misma cuestión una y otra vez.

En general, quienes me escribieron, son personas que por algún motivo sienten que Japón puede ser un destino interesante para continuar con sus vidas. Algunas conocen el país por haber sido becadas, otras, pasaron una temporada como turistas, y el resto, jamás ha pisado el archipiélago.

Pienso que haber estado una temporada como turista o becado no es suficiente para tener una idea precisa sobre lo que significa vivir en Japón. A los ojos de quien hace turismo, todo es fascinante y maravilloso, la sociedad japonesa nada en la opulencia y los homeless son tipos que le dan la espalda al trabajo -que abunda- porque prefieren vivir sin responsabilidades como pordioseros. En cuanto a los becarios; están para estudiar y entrenarse en sus respectivas disciplinas, tienen todo programado y servido en bandeja, no tienen que salir a ganarse el pan y el costo de vida les importa un carajo.

En cualquier país del mundo un analfabeto tiene pocas posibilidades de progresar

Creo que para los extranjeros en Japón, el obstáculo casi insalvable, es el idioma. Nada es imposible, pero quien esté estudiando japonés sabrá a lo que me refiero. Dominar el idioma al nivel de un nativo requiere largos años de estudio, mientras tanto, los años pasan y las oportunidades disminuyen.

Si hablamos de tener mejores opciones laborales, tendríamos que leer y escribir en perfecto japonés mientras seamos jóvenes. Dudo que a los 60 años podamos conseguir un buen trabajo, así tengamos la capacidad de leer el diario hasta el último ideograma y escribir cuentos como Akutagawa.

La calidad de vida está relacionada con el conocimiento de la lengua, en Japón y en cualquier parte del planeta. Sin saber leer no se tiene acceso a la cultura, no es posible capacitarse, no se conocen las leyes y los derechos que se tienen como ciudadano. Siempre se dependerá de un traductor ocasional que transmita la información que se desea conocer.

Y como si esto fuera poco…

Hay otra cuestión a tener en cuenta si uno pretende echar raíces en el archipiélago japonés: la discriminación. Los extranjeros tendrán que acostumbrarse a ser tratados como ciudadanos de segunda categoría. Ahora, dentro de esa segunda categoría hay varios niveles que, según creo, están delimitados por el estatus socioeconómico y el color de piel. A los anglosajones y europeos blancos se los trata de una manera, y a los demás, de otra. Es decir, en Japón se discrimina como en todos lados.

Esto no significa que los extranjeros de menor calidad vayan a ser apaleados en una calle oscura por una banda de encapuchados. La situación no es tan grave. Aunque sentir por parte de algunos que, por ser latinoamericanos, somos catalogados como pobres muertos de hambre no es para nada agradable. Por fortuna, mucha gente comprende cuales son los inconvenientes de los inmigrantes económicos y en parte compensan la actitud de los ignorantes y xenófobos.

No, Japón no es el infierno ni mucho menos, pero tampoco el paraíso que muchos imaginan.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Cómo escribir un blog

Creo que esta entrada tendría que haberla escrito hace unos meses, cuando dejé Japón y comencé una nueva etapa de mi vida aquí, en Argentina. Pienso que a diferencia de otros medios de comunicación, el blog no tiene por qué seguir una rígida línea editorial o temática. Que haya personas que gusten de los espacios temáticos es otra cosa. Varios lectores me lo han reclamado y es por esto que quiero darles mi opinión.

Disfruté mucho de relatar mi vida en el archipiélago, y todo lo que sentí quedó registrado en decenas de notas. Pero esa etapa terminó, ya no estoy en Japón y mi realidad es otra. Cómo voy a escribir sobre cosas que ya no siento y que no forman parte de mi rutina cotidiana.

Podría, como me lo han sugerido, empezar otro blog y así separar los temas. Pero si algún día se me ocurre hablar de la vida sexual de los monos, ¿que hago?, ¿sigo abriendo nuevos espacios?

No sé el rumbo que pueda tomar esta bitácora, porque no sé el rumbo que pueda tomar mi vida. Así de simple. De lo que no tengo dudas es que sigo siendo aquel individuo que, con el uniforme de la fábrica y la cara manchada de aceite, un día comenzó a escribir sobre todo lo que pensaba y sentía.

Todo evoluciona, para bien o para mal. Y esto es lo que está sucediendo con el contenido de este diario personal. Por fortuna todavía puedo hacer lo que deseo y con total libertad. Y esta puede ser la norma, escribir en libertad y en consecuencia con lo que fue siempre mi filosofía de vida: hacer lo que me venga en ganas.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com


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