Bomberos japoneses del pasado
Las casas tradicionales de Japón están hechas de madera. Por ese motivo hay campañas frecuentes del estado para prevenir incendios en los hogares. En invierno hace mucho frío en gran parte del país y todos tienen su sistema de calefacción, los más populares son los que funcionan con combustible. Una falla en el aparato o un descuido del usuario puede convertir la casa en cenizas.
En realidad los bomberos no están para apagar el incendio sino para evitar que las llamas se propaguen. Por rápido que puedan llegar, las viviendas de madera son devoradas por el fuego a mayor velocidad.
En un rincón del museo de antiguedades se muestran varios varias reliquias que pertenecieron al cuerpo de bomberos de esta ciudad (Omama).
En el cartel de información (última foto) hay una breve reseña acerca de la historia de los bomberos locales. Esta zona del país se caracteriza por sus fuertes vientos, lo cual provoca que el fuego se extienda con facilidad. En la antiguedad la ciudad tenía un alto índice de grandes incendios y para colmo de males no contaba con un río cerca para extraer agua. Por este motivo se decidió construir un canal desde el afluente más cercano, el cual fue terminado en el año 1902. A partir de ese momento se pudo combatir el fuego en forma eficiente.
En la antiguedad (aun hoy), las casas japonesas en zonas urbanas se construían muy cerca unas de otras. Como consecuencia, el incendio de una de ellas podía convertir al barrio entero en una hoguera. La técnica para combatir el fuego en el pasado era muy simple: destruir las casas contiguas para evitar que las llamas se propaguen. Es decir, se concentraba toda la acción en construir en forma rápida un “cortafuegos”.
La imagen del bombero en el Japón antiguo era diferente a la que se tiene en la actualidad. Respecto a este tema hay una historia muy interesante que les contaré en otra entrada.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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