Fotos y recuerdos
A principios del año 1990, Esteban, en ese entonces un joven trabajador golondrina radicado en Japón, huyó del albergue de sus antiguos empleadores para continuar su aventura en otro lugar. El nuevo destino fue la provincia de Shizuoka, en un poblado muy cercano a la ciudad de Hamamatsu. Allí, una importante fábrica de medidores de gas lo estaba esperando. La enorme planta contaba con miles de trabajadores, entre los cuales había un grupo de obreros sudamericanos, en su mayoría brasileños.

La vivienda no fue problema, a escasos metros sobre la misma calle, la empresa tenía un complejo habitacional para su personal. Un conjunto de pequeños edificios, alineados frente a su amplia playa de estacionamiento. Los pisos, amplios y cómodos, eran compartidos por varias personas. Linda experiencia para este argentino, que por primera vez pudo compartir vivencias con sus pares de Brasil, en especial con una simpática minina que hoy recuerda con mucho cariño.

Se lo veía muy feliz a Esteban en esa época, si bien el trabajo en la fábrica era agotador, la vida social que desarrollaba en su tiempo libre alegraba su espíritu, cosa que valoraba por encima de los yenes que obtenía de sus empleadores. Por este motivo, fue muy duro para él tener que marcharse al poco tiempo. El día de su partida, después de meter sus escasas pertenencias en un bolso, salió del apartamento y caminó con mucha tristeza hacia la estación. Con sus ojos humedecidos, contempló por última vez los escaparates de las tiendas, mientras pensaba en sus amigos, que en ese momento estaban trabajando y que quizás nunca más volvería a ver.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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