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Japón, el consumo de alcohol después del trabajo

Alguien me dijo que el salir a emborracharse luego de la jornada laboral, funciona como terapia para combatir el estrés acumulado durante el día. Esta es una costumbre habitual entre los asalariados japoneses. Aunque no siempre el motivo es abrazarse a las botellas en busca de consuelo.

En ocasiones, es un recurso de comunicación que el jefe utiliza para mantener el gallinero en orden. Por ejemplo: cuando ve que un subordinado no está muy concentrado en su tarea y presiente que está con problemas personales. En este caso, lo invita a beber para que -entre copa y copa- le cuente cuál es el motivo de su malestar. Así, oficiando de psicólogo, tratará de que resuelva su situación personal para que no influya en su trabajo.

Lo que aparenta ser una reunión informal entre compañeros de oficina, en realidad es una fuente de información para los jefes. Poco a poco la charla se calienta, el alcohol hace su trabajo y los empleados sueltan a los demonios que hasta ese momento se encontraban dormidos en su interior. En plena catarsis, suele ocurrir que alguno hasta recrimine a su superior por algún hecho pasado. De esta manera, los jerarcas pueden saber cuál es la imagen real que tienen de ellos sus subordinados.

En definitiva, pienso que los asalariados japoneses viven muy presionados y que este hábito -al menos- actúa como válvula de escape.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Hombres japoneses

¿Cuál es la imagen idealizada que las mujeres extranjeras tienen de los hombres japoneses?

No lo sé y me gustaría saberlo. En cuanto a la fantasía que algunos tienen y otros hombres tuvimos acerca de las mujeres japonesas; las imaginaba dulces, delicadas, sumisas, esposas perfectas… Menudo el chasco que me llevé.

¿Los japoneses son machistas?

Por tradición, el hombre japonés no debe ocuparse de las tareas hogareñas. Es el jefe del clan y su responsabilidad es la de conseguir los recursos económicos para la manutención de su familia.

Por ejemplo, mi suegro responde a ese estereotipo. De joven, jamás levantó un plato de la mesa ni hizo tarea alguna dentro de su casa, salvo alguna que otra reparación de enseres domésticos. Hoy está jubilado, sin embargo su comportamiento no ha cambiado. En los días que viví en su casa no lo he visto hacer nada que por tradición es responsabilidad de su esposa.

Él pertenece a una generación en la cual los roles estaban perfectamente delimitados, las cosas eran así en su época y las mujeres lo asumían sin problemas. Sin embargo, todavía hay hombres que siguen con esa vieja costumbre, aunque su pareja tenga que trabajar fuera del hogar porque el dinero no alcanza.

Según mi esposa, las cosas están cambiando, pero…

¿Y la caballerosidad?

Lo que conocemos como caballerosidad es algo que no existe en Japón. Siempre me llamó la atención la falta de delicadeza de los hombres para con sus mujeres. Por ejemplo: al entrar a un restaurante y no sólo pasar primero, sino también tirarle la puerta en la cara.

En una ocasión, mientras viajaba en tren, vi a un hombre de mediana edad obstruir con su cuerpo el paso de una joven con un niño pequeño en brazos. Hizo esto para pasar primero y apropiarse del único asiento libre que quedaba. Al parecer, este tipo de comportamiento es habitual ya que nadie se mostró sorprendido.

Bueno chicas, si un hombre japonés las invita a comer, tengan cuidado de no recibir un portazo en la frente.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Los homeless en Japón y sus oficios

No sé si será apropiado hablar de “cultura homeless” en Japón, lo cierto es que las personas sin techo que habitan en diferentes ciudades del archipiélago ya tienen un estilo de vida marcado y nada hace suponer que esta tribu vaya a desaparecer.

En general, su economía está sustentada por los objetos que recogen de los tachos de basura. Aunque algunos ejercen sus oficios de la manera que pueden. La foto es de una tienda de reparación de bicicletas improvisada. En el frente está escrito “panku (pinchazo de neumático) 600 yenes”.

Homeless, Japón

En este caso, una abuela que se dedica a reparar zapatos. El cartel es un capítulo aparte. En él, advierte que le molesta que hablen por teléfono celular cerca suyo. También, que dejen motos o bicicletas al lado de su tienda.

Abuela homeless

Y no podían faltar los artistas. Este pintor vende sus obras y lo informa mediante un cartel que reza: “Si usted me compra un dibujo, la alegría se verá reflejada en los próximos que haga”.

Homeless, pintor

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Banco Tokio y homeless

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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