Las pequeñas tiendas en Japón

Hay un programa de televisión que veo todas las semanas, el tema es siempre económico, pero está enfocado a los intereses del ciudadano común. Hoy trataron las dificultades de las pequeñas tiendas en Japón, el día a día de los modestos comerciantes que con su humilde emprendimiento deben luchar, en total desigualdad de fuerzas, contra las poderosas cadenas.

La introducción no pudo ser más lapidaria. Como en una obra de teatro, se encuentran dos comerciantes, uno de ellos, al ver que la tienda de su colega está cerrada, le pregunta: “¿Es tu día de descanso?”, el otro responde: “No, voy a la oficina estatal de empleos a ver si puedo conseguir un trabajo”.

El primer caso es el de un hombre de 42 años, dueño de una tienda de ropa. La falta de actividad en su negocio lo obligó a buscar otras alternativas, ahora brinda un servicio de recados. Es decir, se tuvo que reciclar en mandadero profesional, si vale el término.

Su nueva labor es muy dura, ya que tiene que estar corriendo todo el día para poder ganar unos pocos yenes. Sus clientes son personas de avanzada edad que no pueden salir por sus propios medios a hacer las compras. Brinda un servicio muy útil, pero de pobre remuneración. Es admirable ver como atiende a los mayores, los trata con mucho cariño, y creo que en parte se siente recompensado por el servicio público que realiza.

Cuando los pedidos escasean, sale a repartir puerta a puerta sus hojas de publicidad. No tiene descanso, en todo momento piensa en como seguir desarrollando su negocio. Otra de sus actividades es montar su puesto de venta dentro de las instituciones que albergan a los ancianos. Es conmovedor ver la alegría de los abuelos y abuelas haciendo sus compras, gracias al mercado itinerante que este ingenioso comerciante creó. Al verlo trabajar me doy cuenta de las cosas que una gran empresa no puede ni podrá ofrecer nunca, el trato personalizado y humano con el que este señor atiende a sus clientes.

Otro de los casos presentados es el de un joven de 35 años que tiene una verdulería. Recauda alrededor de 2 millones de yenes por mes, no está mal para la envergadura de su negocio. Y si puede mantenerlo a flote es por su empeño, aparte de atender su local todos los días, también vende a través de su página web.

Su jornada comienza muy temprano, en la huerta, allí cosecha con sus propias manos lo que va a vender ese día. A diferencia de las verduras que se comercializan en los grandes almacenes, las cuales tienen una presentación impecable, las de nuestro amigo ni siquiera están lavadas. Él las vende así como las sacó de la tierra, sucias y con gusanos.

Al parecer sus clientes valoran este detalle, quizá reconocen la calidad de la mercadería, cultivadas sin la utilización de productos químicos. En una de las escenas, una abuela le pidió unas orugas que estaban en las hojas de las zanahorias, las quería para mostrárselas a sus nietos.

Bueno, como conclusión, creo que los pequeños comercios tienen que ofrecer algo especial para no quedar fuera del mercado. Los casos presentados en el programa son ejemplos de emprendedores que no se quedaron de brazos cruzados, todos los días aceptan el desafío y, a pesar de las complicaciones, siguen en carrera. Como dije antes, hay cualidades que las grandes empresas no tienen, y creo que algunos ya están aprovechando esa oportunidad.

Tiendas Japón

Tiendas Japón

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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1 comentario sobre “Las pequeñas tiendas en Japón”

  1. male Dijo:

    En Argentina pasa lo mismo, pero creo igual que vos, que el pequeño comerciante brinda un servicio extra, que es el trato personalizado.

    Te cuento un ej, yo iba a un videoclub y cuando me mude me quedaba lejos asi que decidi ir a un blockbuster, donde me quisieron cobrar 11 pesos de multa cuando le recontra aseguraba que habia dejado en el buzon las peliculas 10 min antes del cierre.

    Me fui segura que eso en mi viejo y querido videoclub de barrio nunca ubiera pasado, ademas extrañaba muchisimo las recomendaciones de peliculas del dueño, que me salude y sepa mi nombre y mi direccion, asi que ahora me camino unas 15 cuadras aprox. para ir, cuando el blockbuster me queda a 5.

    Asi que no todo esta perdido para el pequeño comerciante…
    Saludos, male

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