Pánico en la madrugada
Gato hijo de p…
En general la tranquilidad de la noche es buena compañera para pensar y escribir, también para la lectura, al menos para mí. Aunque a veces, por algún hecho fortuito, el placer se transforma en ansiedad. Como me sucedió ayer.
Eran las tres de la madrugada y estaba sentado frente a la computadora, apenas con la luz de una lámpara de escritorio, buscando información, escribiendo y corrigiendo cosas, disfrutando de la brisa fresca que entraba por la ventana, escuchando el cantar de un gallo a lo lejos, quietud total. Hasta que el maullido desgarrador de un gato corta el silencio con violencia y me hace pegar un susto de aquellos.
El sonido agudo taladró mis oídos y quedó rebotando dentro del cráneo sin perder intensidad. Traté de mantenerme calmado pero el corazón ejecutaba un solo de batería a un ritmo cada vez más acelerado. Me levanté del tatami como si tuviese resortes en el culo y comencé a encender todas las luces. Corrí a cerrar las ventanas (no sé para qué) y estuve a punto de despertar a mi esposa que dormía plácidamente.
Después de esta desagradable experiencia, me prometí no ver más esos programas de televisión en donde hablan de fantasmas y apariciones como el que vi ese día.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
2 de Agosto, 2006 - 4:17
Miau!! Soy el gato con tacones!! Te voy a asustar: Maiuuuu! HAHAHAHAHA! Entonces si te asustan de lo lindo con los programas movidos, tenes que ver los videos de ovnis y secuestros, pero realmente creo que es peor ser secuestros por un grupo de gays malos, de esos que usas camperas de cuero con tachas y esas cosas, eso da miedo, como un helado servido por hombre verde…por comer de esos helados, jejeje.
Saludos.