Papeles sueltos, página 4
Con esta entrada finalizo la tarea de incorporar al blog fragmentos de un viejo diario. Quedarán para el recuerdo. Y creo que ganarán valor -para mí- con el paso de los años. Espero que no les resulte aburrido.
Sábado, 4 de junio de 2005
Que rápido que pasa el tiempo cuando uno esta haciendo algo gratificante, la verdad que me quedaría toda la noche escribiendo y opinando en el foro, más cuando los temas me interesan tanto como esta ocurriendo ahora, pero mañana tengo que madrugar así que a meterse esas ganas en el bolsillo. Ya tengo los bolsillos repletos de ganas, por algo adoro vivir aquí, hasta eso podemos ahorrar; en algún momento podré gastar esas ganas, aunque dudo que lo pueda hacer en este país.
Hay días que soy bastante pesimista en cuanto al futuro de la colonia en estas islas, mientras más pienso, peor se me presenta el panorama. Hago un esfuerzo por mejorar esa imagen y no lo logro. Será que estoy cansado por el trabajo, o que no viví lo suficiente aquí como otros que ya pasaron la década. No sé, seguiré pensando, quizá encuentre algo positivo y cambie mi parecer. Aunque a veces veo caras de frustración en mis compañeros de trabajo, lo curioso es que hasta ahora jamas se habló del tema, y no me atrevo a hacerlo.
Bueno, tengo que dejar de escribir, ya se hizo tarde para mí…y creo que para la colonia también.
Martes, 7 de junio de 2005
En este pequeño rincón, lejos del ruido, pensando en voz alta me pregunto: ¿estaré viviendo tan fuera de la realidad? En medio del consumismo, donde el tiempo debe traducirse en dinero, me siento como extraterrestre, como el único idiota que no ve las bondades del capitalismo y como quien no tiene la menor idea de lo que significa tener una abultada cuenta bancaria.
Debo ser bastante ignorante para no estar de acuerdo con aquello de que “el dinero no da felicidad, pero ayuda”, en realidad no encuentro relación alguna entre felicidad y dinero, ¿quien fue el autor de este dicho?
Mis momentos de alegría nada tuvieron que ver con el vil metal, siempre fui pobre, viví con lo justo, para mí el dinero siempre representó un medio y nunca un fin en sí mismo.
Con el primer sueldo en Japón compre un piano de 160 mil yenes, cuando el empleado japonés del contratista vino al apartamento y se enteró, la expresión de su rostro decía: “¿Todos los extranjeros serán tarados como este?”
Tampoco le encuentro sentido a la nefasta teoría de ganadores y perdedores, sin embargo esto es algo que ha penetrado muy profundo en la mente de mucha gente y hoy es, para ellos, un axioma. Algún “winner” o aspirante a serlo dirá: “Por algo eres pobre…”
En fin, seguiré investigando, a ver en qué me estoy equivocando.
Domingo, 19 de junio de 2005
Un día especial el de hoy, al llegar de la fábrica, me entero que familiares y parientes están reunidos en casa de un hermano que tengo muy cerca de casa, como ya se retiraban, ni tiempo de ducharme tuve, salí rápido a verlos, a algunos de ellos, después de 15 años.
Eran niños y adolescentes cuando llegaron, hoy son personas adultas integradas a esta sociedad, que alegría haber podido hablar en castellano con ellos, afortunadamente su madre los educó en su idioma, también su comportamiento me dejó la sensación de que jamás vivieron en Japón, los sentí tan argentinos como cuando llegaron a esta tierra.
Este corto pero muy sentido encuentro me trajo muchos recuerdos, los asados que compartimos, cumpleaños, simples reuniones familiares que en este país son imposibles de realizar. Hasta de cosas tan sencillas como esta estamos privados, todo por mejorar nuestro nivel de vida, ¿no suena contradictorio?
Viernes, 24 de junio de 2005
A partir de hoy estoy con libertad condicional, nos han soltado un rato para que nos ventilemos y volvamos a la fabrica frescos y con ganas de trabajar.
Cosas que se comentan en el ambiente han reforzado mi presunción de que los trabajadores latinos tenemos los días contados en estas islas: baja de salarios, eliminación de secciones, traslado de plantas completas a China, entrada masiva de trabajadores asiáticos que ganan la mitad de nuestros sueldos, en fin, parece que sólo resta esperar el campanazo final.
Un buen negocio a corto plazo puede ser la venta de pasajes aéreos, creo que el éxodo ya ha comenzado.
El sueño de muchos se esta cayendo a pedazos, quienes vieron en este país un paraíso, hoy están metidos en un callejón sin salida, la realidad les ha puesto el pie encima.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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