Toyo y la guerra en Okinawa
Corría el año 1945 cuando el ejercito estadounidense decidió lanzar sus fuerzas sobre la isla de Okinawa, por mar, aire y tierra. Los combates se sucedían uno tras otro en numerosos frentes dando lugar a lo que según los historiadores, fue uno de los episodios más cruentos de la segunda guerra mundial, y que convirtió a esta paradisíaca región en inesperado infierno.
Y en este escenario transcurren los días de Toyo, en aquel entonces apenas una niña. A pesar de los años que han pasado ella recuerda, o no puede olvidar, todo lo que le tocó vivir, como testigo de este pedazo de historia que seguramente y muy en el fondo, quisiera enterrar en el pasado.
Solo ella conoce la angustia de ese tiempo, que en parte me transmite apelando a su memoria: “Salíamos en plena oscuridad amarrados con una cuerda para mantenernos juntos, y arrastrándonos, escarbábamos con las manos buscando bajo tierra algún bulbo que sirviera de alimento.”
Soportar el bombardeo aéreo era parte de la rutina diaria, así como escuchar las sirenas de alarma y correr a los improvisados refugios cavados en el suelo: “Durante uno de los frecuentes ataques una de las bombas cayó muy cerca nuestro. Sentimos la violenta explosión y parte del techo cayó sobre nuestras cabezas. Al salir, vimos el enorme cráter y el arbol junto al refugio partido al medio.”
Con el ejército invasor ocupando el territorio, la situación siguió siendo dificil para el pueblo, que ignoraba por completo cual sería su destino a partir de ese momento: “Era la primera vez que veíamos personas de tez blanca y ojos claros, esto nos atemorizó mucho. Cuando nos trasladaban en camiones pensábamos que nos iban a matar a todos, y cuando los soldados nos ofrecían chocolates no queríamos comerlos por temor a que estuviesen envenenados.”
La cifra oficial de víctimas en la ofensiva contra Okinawa ronda las 240.000 personas, aunque todavia se siguen sumando, ya que hay miles de personas desaparecidas. Entre ellas, las que decidieron suicidarse a sufrir la humillación de la derrota y ocupación: “Los estudiantes saltaban desde los acantilados con sus maestros, otros se reunían en cuevas y abrazados hacían detonar una granada de mano.”
Si bien la guerra dejó su manto de dolor en la población, la realidad de los campesinos pobres fue dura desde mucho antes: “Los terratenientes, nuestros patrones, nos trataban en forma inhumana. Comíamos lo que ellos tiraban, sus cerdos estaban mejor alimentados ya que recibían la sobra de sus comidas. Y el arroz solo podíamos comerlo en ocasiones especiales. Mi única golosina era una batata hervida.”
Toyo, esta inocente niña, nunca imaginó que sus hijos iban a nacer en Sudamérica, y mucho menos que uno de ellos, estando en Japón, contaría algún día esta pequeña historia.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
(Publicado en Wakaranai, revista mensual de distribución gratuita dirigida a la colonia hispanohablante de Japón).
Tags: Guerra Okinawa
25 de Septiembre, 2006 - 13:45
Toyo - La guerra en Okinawa a través de los ojos de una niña…
Corría el año 1945 cuando el ejercito estadounidense decidió lanzar sus fuerzas sobre la isla de Okinawa, por mar, aire y tierra. Los combates se sucedían uno tras otro en numerosos frentes dando lugar a lo que según los historiadores, fue uno de …
6 de Marzo, 2007 - 22:12
muy cruenta historia señor miyahira, cruel y incluso mortificante.
pero espero su madre este bien y feliz.
que la paz de Dios sea con vosotros.